PARADIGMAS Y SU IMPACTO EN LA EVALUACIÓN

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PARADIGMAS Y SU IMPACTO EN LA EVALUACIÓN

Mensaje  rosaura lopez el Lun Ago 11, 2008 1:29 pm

PARADIGMAS Y SU IMPACTO EN LA EVALUACIÓN
Es interesante comparar los paradigmas que han orientado las explicaciones que del mundo y de sí mismo ha pretendido dar el ser humano. En ellos se percibe un cambio paulatino en las formas de concebirlo y explicarlo. Es así como se aprecia, que dentro de todo lo que implica el acto educativo la evaluación ha ido evolucionando para adaptarse a la nueva manera, que para interpretar la realidad, se observa como pertinente para transformarla. En este punto considero importante establecer las diferencias entre el paradigma positivista y la concepción que de la evaluación propuso y el paradigma emergente y la concepción evaluadora que le acompaña.
La primera generación es la orientada a la medida: Busca construcciones significativas o representativas de la realidad para los evaluadores interesados en la evaluación. Va a medir, describir y conseguir unos datos que respondan a la descripción, aplicación y comprobación de unas ciencias. (Ibar, 2002: 37). Desde el punto más simple de lo que implica la evaluación, Ruiz (1999: 18) considera que la medición es un juicio de valor absoluto; es un momento hermético, no procesal; está inmersa en la evaluación. Correspondiente al paradigma positivista, la evaluación aquí es cuantitativa, se centra en lo observable y medible, con relevancia de la cuantificación que acredita aprendizajes, donde el rol del evaluador es la objetividad y neutralidad en el todo el proceso y lo importante es producir información que sea de utilidad para el control. Metodológicamente busca siempre la medida y la exactitud.
La Cuarta Generación llamada del Juicio y Negociación es de compromiso del evaluador actuar con estas personas de forma que se respete su dignidad, su integridad y su intimidad.
Lo que significa que los participantes sean tratados como seres humanos, no como sujetos de experimentación”. Esta generación va dirigida a la evaluación de la calidad total. (Ibar 2002: 37).
Se corresponde con los principios del Paradigma Emergente. La evaluación es cualitativa, toma mas en cuenta los procesos que vive el sujeto aprendiz, antes que los resultados finales. Aquí la evaluación deja de ser una finalidad para convertirse en un medio de perfeccionamiento y mejora constante de la tarea educativa donde del proceso evaluador se obtiene un mayor conocimiento para lograr la transformación de la realidad. Lo relevante del conocimiento es que es una construcción social, mediado por la ética y los intereses, en el que hay que incluir la subjetividad y distintos tipos de lógicas (Giroux,1990;Habermas,1987 Rowan, 1981). El rol de docente evaluador es de investigador y pone énfasis en la práctica y en la búsqueda de sentido a toda la actividad educativa.
¿De acuerdo a tu criterio, sustentado teóricamente, cuál de las generaciones de evaluación predomina en la institución donde laboras?
En mi institución se vive el proceso de aplicar la denominada cuarta generación o de Juicio y Negociación. Este modelo abarca varios submodelos. Se identifican en esta concepción la Evaluación Respondiente de Stake, la Evaluación Iluminativa de Parlett y Hamilton, el Estudio de Casos de Stenhouse y la Evaluación Democrática de McDonald. Aunque estos submodelos se han desarrollado de manera independiente se pueden agrupar bajo la orientación de la negociación por cuanto expresan claras conexiones y se apoyan en supuestos cercanos.
Como todo proceso es evidente, que se requiere de una mayor preparación en el educador y educadora, para manejar con mayor suficiencia los principios que como modelo sustentan a este tipo de evaluación, para así lograr una interacción mas activa entre los actores educativos que allí hacen vida, y se precisa integrar de manera mas decidida a los padres y representantes en la tarea evaluadora, para poder lograr que ellos y ellas tengan un mayor conocimiento del proceso educacional que vive su representado. Al orientarse dentro del paradigma del paradigma emergente y dentro de la cuarta generación evaluadora: de juicio y negociación se requiere fortalecer la integración docente, educandos, padres, madres y representantes para que se tenga mayor conocimiento del significado que posee el acto de enseñar y aprender.
En este punto es oportuno recordar la clara reflexión de Stephen Kemmis (Carr, 1996,17):
“La práctica educativa es una forma de poder; una fuerza que actúa tanto a favor de la continuidad social como del cambio social que, aunque compartida con otros y limitada por ellos, sigue estando, en gran medida, en manos de los profesores. Mediante el poder de la práctica educativa, los docentes desempeñan una función vital en el cambio del mundo en que vivimos”

A pesar de ello, la formación de los educadores sigue sustentada por principios teóricos enraizados al modelo conductista, con programas curriculares rígidos, es así como el futuro educador es formado de manera descontextualizada a la realidad social que vive y a los nuevos paradigmas que orientan el proceso de construcción del conocimiento, y esto se ve reflejado en su praxis pedagógica, esta sin duda, es una debilidad que también se observa en mi institución. Los docentes somos formadores y si esa función se ejerce fuera del contexto social que se vive, solo se queda en un simple proceso de entrega de conocimientos carentes de significados sociales para el sujeto que aprende.
3. En tu práctica pedagógica, cuál de los paradigmas y de las generaciones es más afín?
Reflexione.
En su articulo titulado “Modelos cualitativos de evaluación” Fonseca, José Gregorio. Expone que la Evaluación Democrática.

“Es considerada como la máxima expresión de la evaluación cualitativa. Sus proponentes principales son Stenhouse, McDonald, y Elliot. Estos autores consideran que para la investigación y la evaluación de la vida del aula es necesaria la aplicación de planteamientos y procedimientos metodológicos naturalistas. Conciben la realidad como un todo vivo y en movimiento, tal y como se produce en el discurso cotidiano; por tanto, la evaluación y la investigación pueden así responder a la necesidad diaria de decidir qué y cómo hacer”.

Es interesante esta exposición conceptual, ya que considero que en mi practica pedagógica me identifico con la evaluación de juicio y negociada, la cual se inscribe dentro de la orientación del paradigma interpretativo, donde el sujeto evaluador y el sujeto evaluado interactúan para arribar a un consenso que satisfaga las expectativas de cada uno, y se de un proceso de construcción de significados que enriquece sin duda, la concepción que cada uno tenga del proceso evaluador y de las competencias que desee alcanzar. Es interesante la posición que sostiene el autor arriba señalado, puesto que encierra un proceso de toma de decisiones continuo y permanente en todo el acto del proceso educativo. Considero que la democracia como concepto político encierra ese significado: La participación activa de todos los involucrados en la toma de decisiones diarias, particulares y colectivas, de esta manera se prepara al ciudadano y ciudadano para que ejerza sus derechos y deberes desde el conocimiento y preparación adecuada. Es precisamente allí donde se aprecia una debilidad en nosotros como docentes, una necesidad de adecuar nuestra práctica pedagógica a los paradigmas vigentes dar mayor coherencia en la actividad docente y entender que:

“La teoría debe informar y transformar la práctica para informar y transformar las maneras en que la práctica se experimenta y entiende... No hay transición de la teoría a la práctica como tal, sino más bien de lo irracional a lo racional, de la ignorancia y el hábito al conocimiento y la reflexión... ambas son empresas prácticas cuya teoría conductora reside en la conciencia reflexiva de los respectivos practicantes (Carr y Kemmis, 1988, 128)”

Este señalamiento encierra el significado que debe orienta la labor de cada docente, sistematizar nuestra labor y actuar con criterios profesionales acordes a la función que como docentes se ejerce.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
1.- FONSECA, José Gregorio. Modelos cualitativos de evaluación. Educere. [online]. set. 2007, vol.11, no.38 [citado 10 Agosto 2008], p.427-432. Disponível na World Wide Web: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1316-49102007000300007&lng=pt&nrm=iso>. ISSN 1316-4910.
2.- Escudero Escorza, Tomás. Desde los tests hasta la investigación evaluativa actual. Un siglo, el XX, de intenso desarrollo de la evaluación en educación. Revista ELectrónica de Investigación y Evaluación Educativa. http://www.uv.es/RELIEVE

rosaura lopez

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Retroalimentación

Mensaje  francisco el Mar Ago 12, 2008 4:25 am

Interesantes sus respuestas, pero recuerde usar la manera correcta de citar a los teóricos de donde se toma la información
rosaura lopez escribió:PARADIGMAS Y SU IMPACTO EN LA EVALUACIÓN
Es interesante comparar los paradigmas que han orientado las explicaciones que del mundo y de sí mismo ha pretendido dar el ser humano. En ellos se percibe un cambio paulatino en las formas de concebirlo y explicarlo. Es así como se aprecia, que dentro de todo lo que implica el acto educativo la evaluación ha ido evolucionando para adaptarse a la nueva manera, que para interpretar la realidad, se observa como pertinente para transformarla. En este punto considero importante establecer las diferencias entre el paradigma positivista y la concepción que de la evaluación propuso y el paradigma emergente y la concepción evaluadora que le acompaña.
La primera generación es la orientada a la medida: Busca construcciones significativas o representativas de la realidad para los evaluadores interesados en la evaluación. Va a medir, describir y conseguir unos datos que respondan a la descripción, aplicación y comprobación de unas ciencias. (Ibar, 2002: 37). Desde el punto más simple de lo que implica la evaluación, Ruiz (1999: 18) considera que la medición es un juicio de valor absoluto; es un momento hermético, no procesal; está inmersa en la evaluación. Correspondiente al paradigma positivista, la evaluación aquí es cuantitativa, se centra en lo observable y medible, con relevancia de la cuantificación que acredita aprendizajes, donde el rol del evaluador es la objetividad y neutralidad en el todo el proceso y lo importante es producir información que sea de utilidad para el control. Metodológicamente busca siempre la medida y la exactitud.
La Cuarta Generación llamada del Juicio y Negociación es de compromiso del evaluador actuar con estas personas de forma que se respete su dignidad, su integridad y su intimidad.
Lo que significa que los participantes sean tratados como seres humanos, no como sujetos de experimentación”. Esta generación va dirigida a la evaluación de la calidad total. (Ibar 2002: 37).
Se corresponde con los principios del Paradigma Emergente. La evaluación es cualitativa, toma mas en cuenta los procesos que vive el sujeto aprendiz, antes que los resultados finales. Aquí la evaluación deja de ser una finalidad para convertirse en un medio de perfeccionamiento y mejora constante de la tarea educativa donde del proceso evaluador se obtiene un mayor conocimiento para lograr la transformación de la realidad. Lo relevante del conocimiento es que es una construcción social, mediado por la ética y los intereses, en el que hay que incluir la subjetividad y distintos tipos de lógicas (Giroux,1990;Habermas,1987 Rowan, 1981). El rol de docente evaluador es de investigador y pone énfasis en la práctica y en la búsqueda de sentido a toda la actividad educativa.
¿De acuerdo a tu criterio, sustentado teóricamente, cuál de las generaciones de evaluación predomina en la institución donde laboras?
En mi institución se vive el proceso de aplicar la denominada cuarta generación o de Juicio y Negociación. Este modelo abarca varios submodelos. Se identifican en esta concepción la Evaluación Respondiente de Stake, la Evaluación Iluminativa de Parlett y Hamilton, el Estudio de Casos de Stenhouse y la Evaluación Democrática de McDonald. Aunque estos submodelos se han desarrollado de manera independiente se pueden agrupar bajo la orientación de la negociación por cuanto expresan claras conexiones y se apoyan en supuestos cercanos.
Como todo proceso es evidente, que se requiere de una mayor preparación en el educador y educadora, para manejar con mayor suficiencia los principios que como modelo sustentan a este tipo de evaluación, para así lograr una interacción mas activa entre los actores educativos que allí hacen vida, y se precisa integrar de manera mas decidida a los padres y representantes en la tarea evaluadora, para poder lograr que ellos y ellas tengan un mayor conocimiento del proceso educacional que vive su representado. Al orientarse dentro del paradigma del paradigma emergente y dentro de la cuarta generación evaluadora: de juicio y negociación se requiere fortalecer la integración docente, educandos, padres, madres y representantes para que se tenga mayor conocimiento del significado que posee el acto de enseñar y aprender.
En este punto es oportuno recordar la clara reflexión de Stephen Kemmis (Carr, 1996,17):
“La práctica educativa es una forma de poder; una fuerza que actúa tanto a favor de la continuidad social como del cambio social que, aunque compartida con otros y limitada por ellos, sigue estando, en gran medida, en manos de los profesores. Mediante el poder de la práctica educativa, los docentes desempeñan una función vital en el cambio del mundo en que vivimos”

A pesar de ello, la formación de los educadores sigue sustentada por principios teóricos enraizados al modelo conductista, con programas curriculares rígidos, es así como el futuro educador es formado de manera descontextualizada a la realidad social que vive y a los nuevos paradigmas que orientan el proceso de construcción del conocimiento, y esto se ve reflejado en su praxis pedagógica, esta sin duda, es una debilidad que también se observa en mi institución. Los docentes somos formadores y si esa función se ejerce fuera del contexto social que se vive, solo se queda en un simple proceso de entrega de conocimientos carentes de significados sociales para el sujeto que aprende.
3. En tu práctica pedagógica, cuál de los paradigmas y de las generaciones es más afín?
Reflexione.
En su articulo titulado “Modelos cualitativos de evaluación” Fonseca, José Gregorio. Expone que la Evaluación Democrática.

“Es considerada como la máxima expresión de la evaluación cualitativa. Sus proponentes principales son Stenhouse, McDonald, y Elliot. Estos autores consideran que para la investigación y la evaluación de la vida del aula es necesaria la aplicación de planteamientos y procedimientos metodológicos naturalistas. Conciben la realidad como un todo vivo y en movimiento, tal y como se produce en el discurso cotidiano; por tanto, la evaluación y la investigación pueden así responder a la necesidad diaria de decidir qué y cómo hacer”.

Es interesante esta exposición conceptual, ya que considero que en mi practica pedagógica me identifico con la evaluación de juicio y negociada, la cual se inscribe dentro de la orientación del paradigma interpretativo, donde el sujeto evaluador y el sujeto evaluado interactúan para arribar a un consenso que satisfaga las expectativas de cada uno, y se de un proceso de construcción de significados que enriquece sin duda, la concepción que cada uno tenga del proceso evaluador y de las competencias que desee alcanzar. Es interesante la posición que sostiene el autor arriba señalado, puesto que encierra un proceso de toma de decisiones continuo y permanente en todo el acto del proceso educativo. Considero que la democracia como concepto político encierra ese significado: La participación activa de todos los involucrados en la toma de decisiones diarias, particulares y colectivas, de esta manera se prepara al ciudadano y ciudadano para que ejerza sus derechos y deberes desde el conocimiento y preparación adecuada. Es precisamente allí donde se aprecia una debilidad en nosotros como docentes, una necesidad de adecuar nuestra práctica pedagógica a los paradigmas vigentes dar mayor coherencia en la actividad docente y entender que:

“La teoría debe informar y transformar la práctica para informar y transformar las maneras en que la práctica se experimenta y entiende... No hay transición de la teoría a la práctica como tal, sino más bien de lo irracional a lo racional, de la ignorancia y el hábito al conocimiento y la reflexión... ambas son empresas prácticas cuya teoría conductora reside en la conciencia reflexiva de los respectivos practicantes (Carr y Kemmis, 1988, 128)”

Este señalamiento encierra el significado que debe orienta la labor de cada docente, sistematizar nuestra labor y actuar con criterios profesionales acordes a la función que como docentes se ejerce.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
1.- FONSECA, José Gregorio. Modelos cualitativos de evaluación. Educere. [online]. set. 2007, vol.11, no.38 [citado 10 Agosto 2008], p.427-432. Disponível na World Wide Web: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1316-49102007000300007&lng=pt&nrm=iso>. ISSN 1316-4910.
2.- Escudero Escorza, Tomás. Desde los tests hasta la investigación evaluativa actual. Un siglo, el XX, de intenso desarrollo de la evaluación en educación. Revista ELectrónica de Investigación y Evaluación Educativa. http://www.uv.es/RELIEVE

francisco

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